El punto de partida
La vivienda llevaba años sin actualizarse y lo arrastraba todo: paredes con la pintura original, techos con desconchones, suelos por retirar y unas instalaciones de fontanería y electricidad que ya no daban más de sí. La cocina conservaba el alicatado con cenefa y el baño mantenía bañera y bidé en la distribución de origen. Era un piso perfectamente habitable en su día, pero muy lejos de lo que hoy pide un inquilino o un huésped.
El encargo fue claro: reforma integral de todas las estancias, renovando por completo fontanería y electricidad, con un presupuesto de gama media y un plazo ajustado. En alquiler, cada semana de obra es una semana sin ingresos, así que la planificación pesaba tanto como el acabado.
Estancia por estancia
Arrastra el control de cada imagen para ver la transformación real, sin retoques ni montajes: son las fotos de obra y las de la entrega.





